Entrevista a Marcelo Torrres sobre el balance de su Alcaldía en Magangué

Marcelo Torres Alcalde de Magangué

Tomado de LasillaVacia.com, por Laura Ardila Arrieta.

‘Cumplí, aunque el parte que se da es del retorno de las fuerzas que combatimos’: Alcalde de Magangué.

Marcelo Torres protagonizó una de las noticias políticas más importantes de las regionales de hace cuatro años en el país, al lograr derrotar a la entonces súper poderosa empresaria Enilce López ‘La Gata’ en su propia tierra. Pero en una movida de péndulo, en menos de un mes le entregará la Alcaldía a un mandatario apoyado por parte del clan de la mujer hoy condenada por homicidio y concierto para delinquir.

En esta entrevista, el político de izquierda que ayudó a fundar el MOIR da su versión de por qué se volvió a ese estado de cosas, y hace un balance de la gestión que se le dificultó al haber encontrado un municipio con serios problemas económicos, como lo contó La Silla desde 2012.

Esa gestión, que él califica como “muy modesta”, tiene hoy divididas las opiniones en la segunda ciudad de Bolívar: entre quienes creen que hizo lo que pudo y los que consideran que su Administración resultó un fiasco.

¿Qué tan difícil fue administrar una ciudad que estuvo dominada 20 años por una clase política tradicional llena de ruidos, y en la que además en 2003 se instaló un imperio de miedo?

Lo de Magangué fue un ensayo, un experimento, de gobernar con sentido democrático y de empezar a resolver los problemas más urgentes de una de las regiones más atrasadas de Colombia, como es el sur de Bolívar. Se hizo en un escenario de mucha complejidad, con unos obstáculos cuya magnitud requerían una movilización de recursos más allá de lo que el municipio estaba en condición de hacer.

Desde ese punto de vista el resultado es modesto. Muy modesto. No obstante lo cual creo que se puede sacar en limpio, que se demostró que un alcalde de izquierda puede gobernar con sentido democrático y teniendo resultados en ese marco. Y sobre todo que empezó un proceso de reinstitucionalización del Estado de Derecho que se había perdido completamente y que, aún ahora, cuando el parte que se da es del retorno de las fuerzas que combatimos, estoy seguro que les va a quedar muy difícil materializar un retroceso en el terreno que se ha ganado. Estoy satisfecho, creo que le cumplí a Magangué y a Colombia.

¿Por qué no se movilizaron los recursos suficientes para que se le pudiera dar el vuelco al municipio que muchos esperaban?

El asunto radica en lo siguiente: en general los municipios como Magangué, que son catalogables como pequeños centro urbanos, carecen en una magnitud significativa de una parte del presupuesto que es muy importante que es la de los recursos de libre disposición. Estos recursos en estos municipios se generan en una proporción muy modesta, son los que provienen del recaudo de sus impuestos locales.

En contraste, los recursos que provienen del Estado central, el llamado sistema general de participaciones, representa alrededor de un 93 por ciento del presupuesto. Pero esos tienen una destinación específica a educación y salud, de ahí no se puede tomar un peso para pavimentar o para cualquier obra civil de las que tanto se necesitan y quiere ver la gente. Además de eso, Magangué tiene una gran limitación: está en la Ley 550, la deuda es de más de 53 mil millones de pesos.

A este Gobierno le tocó recuperar la confianza pública en el pago de los impuestos. Nosotros elevamos el recaudo en más de un 100 por ciento y tuvimos un buen desempeño fiscal. Pasamos, entre 1.100 municipios, del lugar 963 al 326 según la calificación de Planeación Nacional.

Cuando se posesionó hace cuatro años, Marcelo Torres prometió cambiar la historia de Magangué. Cortesía: El Comunicador.

Los magangueleños no veían una obra civil en décadas. ¿Con usted qué han podido ver?

Con los recursos provenientes de dos fuentes: la renegociación de la deuda que hacemos en el segundo año y las regalías del nuevo sistema de regalías, Magangué volvió a tener obras civiles. Varias. Por ejemplo, algunas de las vías clave que le dan el circuito vial a Magangué se atendieron.

Si hubo logros, modestos, pero logros, ¿por qué cree que los magangueleños no reeligieron su proyecto político el 25 de octubre (Ubaldo Meza, el candidato de su grupo sacó poco menos de cinco mil votos)?

Bueno, debo decir que esta Administración se enfrentó a serias dificultades. La primera es que, como es natural, había una expectativa inmensa después de la derrota de estos poderes oscuros. Pero he aquí que, como ya expliqué, la extrema precariedad presupuestal prácticamente no permitía hacer mayores obras, especialmente de infraestructura. Yo logro renegociar la deuda a mediados del segundo año de Gobierno y eso se viene a reflejar en el presupuesto del tercer año. Entonces estuve dos años contra las cuerdas, con una población exigiendo con toda razón. Esta situación fue muy bien aprovechada por los que querían que en Magangué la rueda echara hacia atrás.

Hay quienes dicen que por falta de ejecución, la esperanza que representó su triunfo terminó en un fiasco…

Hubo una muy orquestada campaña de descrédito basándose en que la Alcaldía no hacía nada.

¿Y usted no tuvo algún congresista que lo ayudara a gestionar recursos a nivel nacional (de Magangué son los congresistas Hernando Padauí y Karen Cure, aunque esta última es del combo de La Gata)?

No tuve. El Presidente ayudó con unos recursos, pero el Estado colombiano hubiese podido ayudar en una escala incomparablemente mayor. Por ejemplo, Magangué no pudo acceder a las 100 mil viviendas gratis. ¿Por qué razón? Porque estaba descertificada debido a que dos urbanizaciones piratas, durante las Administraciones anteriores, hicieron que el municipio se hiciera acreedor a esta sanción por parte del Ministerio de Vivienda. Cuando mi Administración se inicia me dicen que los municipios que están descertificados no pueden acceder a ese programa. Esto realmente fue un castigo, no para los urbanizadores piratas sino para la población de Magangué.

Dice usted que el parte que se da es del retorno de las fuerzas que combatió. ¿Retornaron La Gata y las mafias a Magangué?

Así es. Mire, en la campaña ganadora (del 25 de octubre) participaron nueve concejales (de 17), el exalcalde anterior a mi y personajes reconocidos todos por ser agentes de ese clan. De manera que ese es un hecho vox pópuli. Y eso lo sabe raymundo y todo el mundo. ¿Qué pasó? Desafortunadamente las malas costumbres políticas tenían más arraigo de lo previsto, según todo indica. Estamos frente a ese resultado. Los sectores democráticos de Magangué y del país tendrán que estar muy alertas y no olvidar que allí empezó un proceso democrático y que, a pesar de este revés temporal, esta experiencia merece que el hilo se vuelva a anudar.

¿Por qué es tan difícil que salgan del juego político personajes como La Gata?

Yo creo que eso tiene que ver con el grado de la democratización real de las instituciones, del Estado, esa influencia que no se ve pero que es efectiva en las instituciones y que continúa actuando. Aun cuando debo decir que en los dos gobiernos Santos ha habido una mejoría en lo que tiene que ver con este tipo de fuerzas en Magangué.

¿Y cuál es esa mejoría? Porque la historia señala que lo que ha pasado es que el poder central ha engordado muchas de estas mafias para servirse de sus votos sin importar el daño a las regiones…

Bueno, me refiero a que se ha visto una acción legal y medidas que realmente puede decirse que pusieron en jaque a este tipo de fuerzas. Al menos aquí en Magangué.

Señalaba usted que la campaña ganadora en Magangué, la del alcalde electo Pedro Alí (de Cambio Radical), tuvo el apoyo de gente del clan de La Gata. Esta campaña, además, ha sido objeto de denuncias por parte del candidato que perdió por presuntas irregularidades cometidas el día de la elección. ¿Qué fue lo que pasó en Magangué el 25 de octubre?

En una de las últimas reuniones para el tema electoral, unos dos o tres días antes del 25 de octubre, se firmó una comunicación a instancias mías y en presencia de la Personería, los partidos, la Policía y la Procuraduría, que le solicitaba al Consejo Nacional Electoral la aclaración de por qué las 3.600 inscripciones de cédula que se habían anulado por trashumancia permanecían en el censo electoral. No pasó nada. Finalmente esas cédulas permanecieron y pudieron votar. Este fue un hecho sumamente irregular que hasta hoy no tiene respuesta.

¿Esos tres mil y pico de votos hubiesen podido cambiar el resultado? Porque es poco menos de la diferencia que hubo entre los dos candidatos más votados…

Así es. Aquí la gente vio las caravanas de buses que llegaron ese día. Por supuesto, la locomoción no está prohibida el día de las elecciones, pero llama la atención que eso haya pasado.

¿Ya le respondieron eso en la Registraduría y en el Consejo Electoral?

No, no conozco hasta el momento ninguna explicación de esta grave anomalía.

Más allá de todos los hechos que ayudan a entender por qué regresó el grupo de La Gata al poder, ¿qué pasó con algunas promesas que usted hizo al respecto? Por ejemplo, usted prometió en campaña que le quitaría a ese clan su poder en la salud, pero La Gata sigue con su IPS…

En realidad allí hay una situación difícil por razones institucionales y por las condiciones particulares de Magangué. Yo gestioné con el Fondo para la Adaptación del cambio climático la reconstrucción de los 11 centros de salud que hay en Magangué. Estos centros estaban cerrados. Los pudimos abrir. Mi esposa se puso al frente del asunto. Sin embargo, el grueso de los recursos de salud les llega directamente a las EPS privadas. Eso no lo maneja el municipio, aunque figura en el presupuesto.

¿Pero por qué La Gata mantiene su IPS?

Bueno, como sucede con todas las IPS y EPS, los municipios tienen la labor de vigilancia, pero la decisión final la tienen otras instancias como el Ministerio de Salud y la Superintendencia de Salud. Nosotros presentamos los informes de desempeño.

¿En el caso de la IPS de Enilce López cómo ha sido el desempeño?

Bueno, en general digamos que habían adoptado medidas pero las fallas también están registradas en los informes.

¿Y no se hizo nada?

Eso depende de la Súper. También hay una resolución que les quitó a los alcaldes el manejo de las ESE, que son las públicas. Dicho sea de paso, con el gerente de la ESE ha habido una gran tensión por el manejo que le están dando.

Y me dicen que la ESE también está en manos de un señor cercano a los gatos...

Sí. Pero la Superintendencia está completamente informada sobre eso.

¿Logró quitarles a los gatos el tema de las basuras? Hace un par de años hubo una polémica que contamos en La Silla porque una empresa de Corozal se presentó como el supuesto nuevo contratista de las basuras, argumentando que el actual les había cedido el contrato. En su momento se dijo que esa empresa era cercana a La Gata y que usted le habían falsificado la firma de la aparente cesión…

Logramos quitarles la interventoría que era inoperante. El municipio unilateralmente canceló el contrato. La empresa de Corozal nunca entró.

Sigamos haciendo balance. Uno de los grandes dolores de cabeza de los magangueleños es el desorden de los mototaxis y en la movilidad en general. La ciudad sigue sin contar con Policía de tránsito…

Los mototaxis son, como en muchos lugares, uno de los mayores problemas sociales. Además, en Magangué no son un problema marginal sino el principal medio de locomoción. Hay alrededor de 25 mil motos y eso tiene que ver con que el nivel de empleo es sumamente bajo. El nivel de desempleo es alrededor del 31 por ciento de la población económicamente activa. Y a eso se le suma personas de otros municipios que vienen a trabajar en moto durante el día.

Este no es un problema para resolver con medidas de orden policivo. Este problema tiene que ver con el desarrollo, con las posibilidades de empleo. Con una sucesión de gobiernos con la misma línea se podría resolver. Lo que hicimos fue hacer pedagogía colectiva. Desafortunadamente no pudimos conseguir que la Policía nacional de Tránsito nos permitiera ir pagando por cuotas el convenio que tienen todos los municipios con estos uniformados. Esto lo gestioné con la dirección nacional de la Policía de Tránsito y nunca me aceptaron que el municipio pagara por cuotas y Magangué no tiene para pagar el convenio de contado.

Siguiendo con el tema social, 25 ollas del microtráfico hay en Magangué y muchos jóvenes en pandillas…

Creamos un Observatorio de los problemas sociales, es un experimento a pequeña escala, pero nos ha permitido crear políticas públicas para las mujeres, los LGBTI, el adulto mayor y los jóvenes.

¿Qué es lo que más le llena de orgullo de lo que hizo en estos cuatro años?

El problema que se resolvió en Magangué que fue el del agua potable. Esta Administración gestionó 33 mil millones de pesos en agua potable. La primera parte se la pedí directamente al Presidente y cumplió. Se trata de ocho mil millones de pesos para la ampliación y optimización de las dos plantas de aducción que tiene el municipio. Y un convenio con el Ministerio de Vivienda por unos 24 mil millones de pesos que va a ser ejecutado en el otro año, pero que ya se firmó. Eso soluciona el problema de la calidad de agua, porque Magangué no tenía agua potable. Siguen habiendo algunos problemas, pero porque las redes son obsoletas. 17 corregimientos de los 42, nunca habían tenido acueducto y hoy tienen acueducto y agua potable. Para ello perforamos 14 pozos profundos y bombeamos hasta la puerta de la casa de los habitantes.

Hablemos del posconflicto. ¿Cuál cree que será el papel que jugarán los mandatarios locales que entran?

Aquí hay que resolver varias cosas. Una de ellas es qué hacer con los excombatientes, buena parte de los cuales son raspachines que han pasado de la guerrilla a los cultivos. Por otro lado, qué se va a hacer con la población que salió que no ha podido regresar: los desplazados.

¿Qué opina de que, según todo indica, ningún municipio del Caribe será priorizado en el posconflicto?

Eso es absurdo por la historia del conflicto. Sobre el mapa de la guerrilla se superpuso el del paramilitarismo. A muy grandes rasgos, el paramilitarismo pasó del Magdalena medio a Urabá, de Urabá a Córdoba, y de ahí a toda la región Caribe. Y el paramilitarismo viene siguiendo el rastro o presencia de la guerrilla. Así que está claro que es un absurdo que no vayan a priorizar esta zona. Es inaudito, teniendo en cuenta las matanzas alrededor de Ralito y Montelíbano y todo lo que hubo en el centro de Bolívar o en el Magdalena y Cesar.

Ahora que se comienza a debatir sobre la responsabilidad de terceros civiles en el conflicto, ¿quién cree que debería pasar al tablero en el Caribe?

(Carlos) Castaño fue el primero que tocó el tema, el de los 12 apóstoles. Se ha dicho con mucha insistencia, y si no hay pruebas por lo menos hay indicios, de que Hernán Echavarría Olózaga (reconocido empresario antioqueño) estuvo en eso de comienzo a fin. Y buena parte de la élite antioqueña y buena parte de los cacaos del Valle.

¿Pero en el caso de la guerrilla quiénes en el Caribe?

Yo no creo que haya muchos.

¿Usted no cree que haya habido empresarios que los hayan financiado y que tengan que contar su verdad?

Yo no creo que eso sea un fenómeno social, como si se puede decir de los paramilitares.

¿Cómo cree que lo va a recordar Magangué cuando se vaya?

Me parece que tendrá que darse una cierta decantación de las cosas para que lo que yo haya hecho o no llegue a su dimensión real.

¿Le duele que haya vuelto el poder que usted combatió?

Naturalmente. Entiendo que el candidato que llevó el grupo que en su momento me apoyó a mi estaba dispuesto a hacer alianzas con el otro candidato (Alfredo Posada) pero evidentemente no le fue posible.