La terminación del conflicto armado es un paso fundamental para la construcción de paz en Colombia

Por Yezid García Abello, Concejal de Bogotá por Alianza Verde

El acuerdo sobre justicia transicional y restaurativa que presentaron los negociadores del gobierno y la guerrilla de las FARC en La Habana el pasado 23 de septiembre, es un paso de gran importancia hacia la terminación del conflicto armado en Colombia.

Sin embargo, es todavía más trascendente el anuncio conjunto hecho por el presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el jefe del Estado Mayor de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverry (alias “Timoleón Jiménez” o “Timochenko”), de que el acuerdo final se dará en un plazo máximo de 6 meses contados a partir de ese mismo día y que, en no más de dos (2) meses después de esa fecha, esa guerrilla hará dejación definitiva de las armas.

En el acuerdo se destacan varios aspectos. Los comandantes guerrilleros han aceptado que, por diversas circunstancias, han sido victimarios. Se puso como condición fundamental de juzgamiento la revelación y el compromiso con la verdad, lo cual, además de recoger una de las principales exigencias de las víctimas y de la opinión pública colombiana, será el referente esencial de la pena o castigo respectivo y proporcional a la falta cometida.

Además, se crea un marco jurídico y una jurisdicción especial de paz que juzgará a todos los eventuales involucrados en los delitos relacionados con el conflicto armado, incluyendo guerrilleros, agentes del Estado y particulares comprometidos. De igual manera, se diferencian y tipifican los delitos de lesa humanidad, los delitos políticos, los conexos y los comunes, que servirán de base para aplicar ese tipo de justicia supletoria.

Todo lo anterior, sumado a los puntos ya negociados sobre desarrollo rural, participación política de los insurgentes que se integren a la vida civil, reparación a las víctimas y políticas contra el narcotráfico, deja ver que el actual proceso de negociaciones entre el gobierno y las FARC está muy cerca de convertirse en la superación definitiva del conflicto armado entre ese grupo y el Estado colombiano.

Queda pendiente que el Ejército de Liberación Nacional ELN y algunos reductos del Ejército Popular de Liberación EPL tomen el mismo camino y le ofrezcan al pueblo y a la sociedad colombiana la oportunidad de impulsar y concretar las transformaciones democráticas de tipo estructural que la Nación requiere con urgencia, usando métodos y herramientas civilistas y pacíficas.

Desde los inicios de los diálogos entre gobierno y las FARC, este Concejal de Bogotá y la tendencia política que representa dentro de la Alianza Verde, el Partido del Trabajo de Colombia (PTC), ha apoyado irrestricta y firmemente el llamado “proceso de paz”. Invitamos a votar por el presidente Santos en 2014 con la convicción de que sacaría adelante esa meta suprema para el pueblo que, de lograrse, será un salto enorme hacia la modernidad y la superación de la barbarie.

Entendemos que se debe diferenciar lo que es la terminación del conflicto armado de lo que efectivamente es la construcción de la paz, pero creemos así mismo, que la superación de ese conflicto por la vía política negociada es una contribución formidable a la consolidación de un clima de paz y de reconciliación entre los colombianos.

Deben resaltarse dos anuncios de carácter internacional que se hicieron públicos inmediatamente después de la presentación de los convenios de La Habana. El primero, el apoyo irrestricto a los acuerdos por parte del gobierno de los EE.UU. que llevó, incluso al enviado especial de los EE.UU para el proceso de paz, Bernard Aroson, a afirmar “en el Acuerdo de justicia entre el gobierno y FARC no hubo impunidad” y segundo, la opinión favorable de la Fiscal de la Corte Penal Internacional. Son dos factores importantes para que los acuerdos se desarrollen y se logre concretar la ruta y metas acordadas.

Todo lo anterior nos lleva a concluir que se están dando pasos ciertos y certeros hacia la terminación del conflicto armado en Colombia y que la noche de violencia fratricida que nos ha causado tanto dolor y muerte está cerca de terminar. Ese es nuestro anhelo y haremos lo que sea necesario para que efectivamente el amanecer de la paz alumbre el futuro de nuestra Nación.

Es importante resaltar y recordar que no hemos sido actores de ese conflicto armado. Nunca estuvimos de acuerdo con la utilización de la lucha armada aislada de las masas populares para conquistar y construir democracia y justicia social en Colombia. Siempre condenamos la violencia, el terrorismo, el secuestro y las amenazas como herramientas de lucha política. Sin embargo, saludamos que después de tantos sacrificios, esfuerzos y sufrimientos, podamos contar con el regreso de las fuerzas insurgentes a las vías civilistas.

Creemos que este paso debe darse con mucha generosidad y grandeza. Muchos obstáculos todavía hay que superar para poder convertir la terminación del conflicto armado en una efectiva paz. Los enemigos de la reconciliación están al acecho y van a aprovechar cualquier error para poner a las mayorías nacionales en contra de los acuerdos.

Los pactos avanzados van en la dirección correcta. Sin embargo, con sentido de solidaridad y serio compromiso por la paz, llamamos a la serenidad, a la prudencia, a poner los intereses colectivos por encima de las apetencias partidarias, a no ser triunfalistas y vengativos, a ayudar a crear condiciones espirituales para el perdón y la verdadera reconciliación.

Nos compromete a todos un gran esfuerzo por conseguir el apoyo de la mayor parte de la población colombiana tanto para la ratificación de los acuerdos como para diseñar la ruta hacia la conquista y la construcción de un nuevo país. No será fácil pero estamos seguros que sin la presencia de la violencia, el pueblo colombiano será capaz de unirse para transformar nuestra nación, superando pacíficamente las circunstancias estructurales que nos mantienen en el atraso material y propician la marginalidad social.

Aspiramos a que las mayorías nacionales desencadenen sus energías creadoras en un ambiente de paz y reconciliación. Habrá que estar muy atentos a salirle al paso a los intentos de desestabilización que intentarán crear los enemigos de la paz. No dudaremos un instante en denunciar esas actuaciones pero, a la vez, impulsaremos todo tipo de acciones para estimular un espíritu de comprensión hacia aquellos que les cuesta perdonar tantos hechos execrables y dolorosos que hemos sufrido, y derrotar a quienes consciente y deliberadamente alientan la venganza y el odio como herramienta mezquina para conquistar el poder.

Los sectores democráticos que en medio de la guerra hemos actuado abiertamente en la vida política del país, deberemos unirnos firmemente para jalonar a amplias capas de la población que son escépticas frente a la posibilidad de la terminación del conflicto armado.

Llamamos al pueblo colombiano, a los partidos políticos, a la academia y a la juventud a contribuir desde sus espacios para desarrollar un gran movimiento democrático que nos permita salir adelante en el inmenso reto de superar esta dura etapa de la vida nacional, que nos ha imposibilitado estar a la altura de otros pueblos y países donde soplan “los vientos del sur” y avanzan hacia el desarrollo económico integral y el bienestar pleno para sus gentes.

Bogotá D.C., 25 de septiembre de 2015

E-mail: yezgara@yahoo.com – Twitter: @yezidgarciaa