Sindicalismo en grande

Edwin Palma, Líder de la USO

Por Edwin Palma, Vicepresidente de la USO, para Las2Orillas.co

Sindicalismo en grande, entre otras cosas, es pensar en una organización que actúa estratégicamente para negociar colectivamente y para comunicarse con la sociedad.

Los trabajadores y las trabajadoras enfrentan el desafío de responder a las transformaciones radicales ocurridas en la economía, la sociedad y el mundo del trabajo. Por eso las organizaciones sindicales tienen que ser capaces de autorreformarse para involucrarse en nuevos escenarios, para volver a hablarle a todos los trabajadores y trabajadoras, especialmente aquellos que carecen de trabajo decente que son la inmensa mayoría en nuestro país: el 64 % de los 21,5 millones de personas que trabajan según el último informe de la Escuela Nacional Sindical.

Vivo orgulloso de pertenecer a una organización sindical: la Unión Sindical Obrera de la industria del petróleo que supo hace varios lustros recibir a trabajadores temporales de Ecopetrol y hace apenas una década incorporar a sus filas trabajadores tercerizados para así hablarle a la sociedad con rigor técnico sobre la industria del petróleo, desde lo político pero también desde lo reivindicativo. Hoy, es necesario hacer el intento por otra autoreforma, pues el panorama lo obliga. Se calcula que el sector minero y energético laboran más de 400.000 trabajadores de los cuales solo se encuentran sindicalizados alrededor de 60.000 y fragmentados en más de 50 sindicatos.

La única forma de enfrentarla locomotora minero-energética vigente, en la que tanto se han parecido los gobiernos de Uribe y Santos, centrada en entregar a las grandes multinacionales los recursos naturales que nos pertenecen a todos los colombianos, es teniendo una locomotora igual de los trabajadores organizados en un sindicato de rama fuerte que pueda construir acuerdos, pero también confrontar y movilizarse siempre que sea necesario.

Una organización amplia de trabajadores y trabajadoras, radicalmente democrática, ligada a los movimientos sociales especialmente medioambientales, con una fuerte capacidad de comunicación con la sociedad, de movilización y de negociación. Las organizaciones sindicales, sus líderes y sus afiliados y afiliadas no debemos tener miedo al cambio y debemos saber dar los saltos hacia adelante que le permitan seguir avanzando para lograr más impactos en un mundo del trabajo que cambia rápidamente.

La USO está llamada hoy a multiplicar sus métodos reivindicativos

La USO es la organización de trabajadores más reconocida del país y sus acciones, discursos y propuestas siempre generan debates públicos sustantivos y sirven de ejemplo a muchas otras organizaciones y lo acaba de demostrar al concluir la II Asamblea Nacional Por la Paz apostando, con un enfoque regional, por la solución política al conflicto armado. Pero debemos reconocer que hoy está llamada a multiplicar sus métodos reivindicativos. Las fuertes reacciones patronales (descuentos salariales, despidos, sanciones, disciplinarios, etc.) a las formas tradicionales de acción colectiva deben llevar a que éstas convivan con nuevas formas de movilización como el flasmob, el subertising, a las redes internacionales, a la organización sindical trasnacional, al boicot y otro sin número de ideas con mejores resultados que ya usan organizaciones de trabajadores en el mundo globalizado donde la imagen corporativa es un activo intangible preciado de las empresas y los gobiernos.

Los movimientos sociales, y por ende los sindicatos, han tenido la capacidad de crear nuevas acciones colectivas significativas. La Mane por ejemplo en Colombia lo demostró. La Central Sindical Alemana (DBG por su sigla en alemán) por ejemplo, utilizó la crisis europea de 2008 para concentrarse en el incremento por las tasas de sindicalización y de negociación colectiva y alcanzaron una bandera importante a principios del año 2015: establecer un salario mínimo para los trabajadores de su país.

Pensar un sindicalismo en grande es pensar en un sindicalismo moderno como aquel que permite la deliberación interna y la estimula como parte de su compromiso con la democracia, es una organización que defiende los derechos de los trabajadores y las trabajadoras independientemente del contrato laboral, la pertenencia a un sindicato o el tamaño del problema que enfrentan, es una organización conectada con los trabajadores y los sindicatos en el mundo, es una organización que actúa estratégicamente para negociar colectivamente y para comunicarse con la sociedad. Es un sindicato que incentiva la formación sindical y política para esculpir líderes capaces de enfrentar grandes retos del mundo laboral. Es un sindicato que se esfuerza por transformar la imagen que tiene la sociedad del movimiento sindical.

Con un sindicalismo así todo es posible. De resto solo nos quedaremos en consignas, constancias históricas y aspiraciones utópicas para los trabajadores, la sociedad y el país.

A la hora de la paz y a la hora de ampliar la democracia y los derechos, el sindicalismo es el camino para transformar la realidad de los trabajadores y la política en el país. Les invito a seguirlo.

ADENDA: Más de 30.000 trabajadores en la industria petrolera han perdido su empleo producto de una crisis que no causamos y que será pasajera. Esta semana les correspondió a los 240 trabajadores de la empresa barranqueña Transportes y Equipos. Para todos no ha habido una respuesta del Estado ni una propuesta del sindicato. Hay que construirla.

@PalmaEdwin
Dirigente sindical de la USO, abogado especialista en asuntos del trabajo. Mi opinión no compromete a la de la organización sindical a la que la pertenezco.